Lou Reed (nacido como Lewis Allen Reed el 2 de marzo de 1942 en Freeport, Long Island, Nueva York) es un cantante y escritor de rock, considerado el padre del rock independiente, primero como líder del grupo The Velvet Underground y luego en solitario. Enormemente influyente en el arte pop desde la década de los 60, sus principales discos son Rock'n Roll Animal, Transformer y, para un primer acercamiento, el soberbio concierto que ofreció en el Meltdown Festival: Perfect Night Live in London. Vive en Nueva York.
En su época de The Velvet Underground escribió canciones que han pasado a la historia de la música pop: Heroin, Rock and Roll y Sweet Jane

Carrera
Reed era un fan del rock y el rhythm and blues que tocaba en varias bandas durante su época de estudiante y había grabado un disco sencillo de estilo doo wop como miembro de The Shades. Asistió a la Universidad de Syracuse, donde conoció al poeta Delmore Schwartz, quien le animó a convertirse en escritor. Reed también se aficionó al free jazz y a la música experimental. Más tarde afirmó que sus objetivos eran "traer la sensibilidad de la novela a la música rock" o escribir "la Gran Novela Americana" en un disco.
Se trasladó a la ciudad de Nueva York, donde trabajó como escritor de canciones para Pickwick Records y cofundó The Velvet Underground como guitarrista/vocalista/letrista, junto con John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker. Aunque la banda se deshizo en 1970 y nunca tuvo éxito comercial, su reputación como uno de los grupos más influyentes en la cultura underground se ha mantenido intacta.
En 1972 Reed, ahora en solitario, lanzó Transformer, un álbum de glam rock producido por David Bowie. A continuación publicó Berlin, que cuenta una trágica historia de amor entre dos drogadictos en Berlín. Este disco incluye Caroline Says (violencia), The Kids (prostitución y adicción a las drogas), The Bed (suicidio) y Sad song ("Canción triste").

Reed se adelantó a su tiempo en la elección de estos temas. La música popular no se pondría a su altura hasta la aparición de los punks, entre mediados y finales de los años 70 del siglo XX; pero incluso entonces sus canciones eran únicas: ya fuese entre guitarras distorsionadas o bien suavemente melódicas, Reed cantaba sobre las cosas desasosegantes, o incluso sórdidas, que otros letristas no trataban. "Walk on the Wild Side" es un saludo irónico y gráfico a los inadaptados, chaperos y travestis en la Factoría de Andy Warhol. "Perfect Day" es una elegía a la adicción de Reed a la heroína, más tarde incluida en la banda sonora de la película Trainspotting. En el material que escogía, Reed seguía, y actualizaba, a autores tales como Allen Ginsberg y Jean Genet. La personalidad de Reed fue también avanzada, prefiriendo el cuero negro y la imaginería sadomasoquista incluso en la época hippie.
En 1975, produjo el doble álbum de estudio Metal Machine Music, lleno de pura distorsión y sonidos de sintetizadores electrónicos. Su discográfica lo estaba presionando para que grabara otro álbum comercial al estilo de Transformer, y Lou decidió cortar con ellos grabando intencionadamente uno de los discos más insoportables de la historia. El periodista de rock Lester Bangs lo declaró genial. Aunque admitiendo que las notas internas de los instrumentos usados es ficticia y paródica, Reed mantiene que MMM era y es un álbum serio. Sus discos de finales de los 70 son frecuentemente recordados con reservas por los críticos de rock, debido al menos en parte a las adicciones de Reed en aquellos años.
Al principio de los años 80, Reed dejó las drogas y comenzó, tanto en su trabajo como en su vida privada, a intentar asuntos más serios, notablemente en su aclamado disco de regreso The Blue Mask. Se casó con Sylvia Morales (más tarde, se divorciaron). En su exitoso álbum New York lanzó una enfadada salva contra los problemas políticos de su ciudad, denunciando el crimen, los caros alquileres, a Jesse Jackson e incluso al Papa Juan Pablo II y Kurt Waldheim. Cuando Andy Warhol, que fue anfitrión y productor de The Velvet Underground, murió tras una operación rutinaria, Reed cerró una brecha de 25 años para colaborar con su compañero de la Velvet John Cale en Songs for Drella, una biografía de Warhol en música pop minimalista. Emocionante y dolorosamente confesional, a menudo ingeniosa, la voz de Reed produce ampollas cuando canta sobre presuntos errores médicos y sobre el intento de asesinato de Warhol llevado a cabo por Valerie Solanas en 1968.
Reed continuó en esos tonos oscuros con Magic and Loss, un disco sobre la mortalidad. En 1997 más de 30 artistas hicieron una versión de "Perfect Day" para un especial de la BBC en favor de los niños. En 2001 fue víctima de un bulo que afirmaba que había muerto de sobredosis de heroína. En 2003, publicó un doble álbum, The Raven, basado en la obra de Edgar Allan Poe. En 2004, se publicó una remezcla de su canción "Satellite of Love" que alcanzó el número 10 en las listas inglesas.
Perfect Day (varios artistas)

Lou Reed (1972)

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Transformer (1972)

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Berlin (1973)

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Sally Can't Dance (1974)

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Coney Island Baby (1976)

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Rock 'n' Roll Heart (1976)

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Street Hassle (1978)

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The Bells (1979)

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Growing Up in Public (1980)

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The Blue Mask (1982)

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En directo
Rock n Roll Animal (1974)

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Lou Reed Live (1975)

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Live: Take No Prisoners (1978)

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Songs For Drella (1990)

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Nueva York, en fotos de Lou Reed
Tras más de 40 años de carrera, el rockero Lou Reed, de 63 años, muestra por primera vez en público su obra fotográfica. Cincuenta y cinco imágenes que —bajo el título "New York"— reflejan su particular visión de la ciudad que inspiró la mayor parte de sus canciones.
Tomadas entre 2004 y 2005 en la zona oeste de Manhattan, donde el ex líder de Velvet Underground vive desde hace años, estas fotografías tienen la luz como protagonista absoluta. En especial, a lo largo de una serie de vistas del río Hudson al atardecer en las que los reflejos luminosos crean diferentes atmósferas. Además, el propio Lou Reed está presente en la exhibición con un autorretrato en blanco y negro.
La afición del legendario rockero por la fotografía comenzó, según ha reconocido, en los 70, "cuando recorría el mundo viendo cosas que la mayoría de la gente no podrá ver jamás". Y sus influencias fotográficas apuntan directamente a Andy Warhol, Billy Linich y Wim Wenders.
La exposición, que se encuentra dividida entre las galerías Hermés y Steven Kasher de Nueva York, permanecerá abierta hasta el próximo 25 de febrero. Después, viajará, en principio, a Italia y España. Y es probable que visite otros países de Europa.
Limitadas a series de nueve copias, las fotos que forman parte de esta muestra están a la venta a un precio oscila entre los 2.000 y los 9.000 dólares.









"Lou Reed es el tipo que le dio dignidad, poesía y rock and roll a la heroína, a las anfetaminas, a la homosexualidad, al sadomasoquismo, al asesinato, a la misoginia, a la pasividad balbuceante y al suicidio, para luego renegar de todos esos logros y regresar al fango, convirtiéndolo todo en un chiste malo".
Esta frase de Lester Bangs, periodista neoyorquino y principal admirador y enemigo de Lou, da en el clavo con las innumerables contradicciones en las que se vio envuelto Lou Reed, a lo largo de toda su historia.


No es más que una excusa para escuchar a Lou Reed descubrirse como nunca en sus palabras. Por difícil que parezca, esta vez Lou Reed se ha prestado a hablar y parece completamente honesto.
¿Retocas mucho las canciones antes de darles la forma definitiva?
- Generalmente oigo música y canciones en mi cabeza todo el tiempo. Sólo para mí. Y, cuando decido hacer un disco, comienzo a poner en el papel aquello que oigo. Así es. Lo hago porque hay que hacer un disco y es divertido tocar y todo eso. De otra forma, no me preocuparía. Sigue y sigue sonando. A veces se vuelve tan intenso que tengo que escribirlo inmediatamente. No me deja, y si no lo escribo rápidamente, se marcha y no vuelvo a olerlo nunca.
Dijiste alguna vez que escribir es como ir quitando palabras para hacer una declaración la más concisa que se pueda.
- Sí, pero yo hago la autoedición en mi cabeza. Es más efectivo por la experiencia, que en mi caso me ha permitido mejorarlo. Es la práctica. Es como practicar con la guitarra. Después de un tiempo, las cosas son más fáciles. Eres más rápido y mejor. Yo edito en mi cabeza mucho mejor. Y después rescribo algo, pero no mucho. Y lo hago todo con el ordenador, porque no puedo ni imaginarme ya no hacerlo con el ordenador. Me ahorra tanto tiempo... Da miedo pensar como solía ser en el pasado.
¿Libros de notas y cosas así?
- Sí. Cajas de cerillas, trozos de papel, flechas que remitían a otros papeles... Ahora es la versión uno, la dos, la tres y así hasta el infinito. No se trata de cortar y pegar, no llego tan lejos. Son pequeños cambios. He escrito todos mis últimos discos con el Mac. Puedo escribir en una semana lo que antes me costaba un mes. Puedo leer lo que escribo, hacer nueve versiones y verlas todas. Creo que el secreto está en la reescritura, y para eso está el ordenador: para la velocidad y la precisión. Y eso está hecho para mí. Mi madre me hizo tomar clases de mecanografía porque pensaba que nunca tendría un trabajo, así que ahora sé cómo defenderme con el ordenador.
¿Qué te motiva para escribir una canción?
- No tengo ni idea de lo que me motiva, a no ser lo que ocurre a mi alrededor que me hace reaccionar. Sé que no voy a cambiar la forma de pensar de nadie. Sé que no va a afectar a nada. Sé que hablo para los ya convertidos. Sé que es una expresión de algo. Pero estaría bien si cualquiera de las canciones se convirtiera en un símbolo de algo. Aunque no formo parte de ningún grupo, creo que la única forma de parar ciertas cosas es organizarse y hacer algo.
¿Qué te parece que quieran censurar los contenidos de Internet?
- No lo entiendo. Creía que esos días ya habían pasado pero, cuando ves lo que pretenden, te das cuenta de que no es tan sorprendente como podrías haber pensado. Y, corrígeme si me equivoco, pero parece que el correo electrónico no tiene tantas garantías constitucionales como el escrito. Se trata de escribir y recibir algo. Es la relación entre dos personas, y dicen que su transmisión no es segura. Y eso sucede porque, corrígeme también si no es así, ellos son los malos tipos que dicen que se trata de una emisión y, por lo tanto, ha de estar sujeto a las mismas reglas que la televisión. ¿Qué le puedes decir a alguien así? ¿Pero de qué hablan?
Ya lo intentaron con anterioridad.
- No pudieron hacerlo con los libros, no pudieron hacerlo con las películas, lo intentan con la televisión y ahora con esto, algo fresco. Y si no lo consiguieron, no fue porque no lo intentaran. Éste es un país que censuró Ulises. James Joyce. ¿Estamos satisfechos de ello, este país puritano? ¿Es algo de lo que estar orgullosos? Henry Miller se tuvo que ir a Francia. William Burroughs tuvo que publicar en Francia. En las playas de Europa las mujeres están en topless. Nadie piensa en ello. La gente va a la sauna. Si lo hicieras en Nueva York, sería considerado pillaje. Dios sabe cómo acabará. Está fuera de toda proporción. Si parpadeas rápidamente, puedes ver al demonio por ahí. Así que no sorprende lo que intentan hacer con Internet.
¿En algún momento te ha tentado la novela?
- Al principio tenía intención de escribir una novela, incluso fui a talleres de creatividad literaria. Al mismo tiempo estaba en bandas de rock’n’roll. Y la verdad es que no hace falta dar un gran paso como para decir: ‘¿Por qué no uno las dos?’ Quería escribir palabras simples que causaran alguna emoción y unirlas a mis tres acordes.
Es una idea que viene de muy antiguo.
- Yo tenía esa idea desde el principio: mezclar las letras y el sonido de las guitarras. Y recuerda que estás hablando con alguien que ha estado metido en los bares desde los 14 años. Pero que también se ha graduado en Filología Inglesa. Ahora mezcla eso con alguien que ha estado leyendo a William Burroughs y a Delmore Schwartz y que se encuentra con Andy Warhol. ¡Qué mezcla de influencias! Así ha sido desde mi primer disco. Puedo haberme equivocado aquí o allá. Puedo haberme caído, o haberme mantenido en pie, o haber volado, esto o lo otro, pero siempre ha estado ahí, para lo bueno y para lo malo.
¿Entonces hay una línea en todos tus discos?
- Eso es lo que he dicho. Si te lo plantearas todo de una tacada, parecería interesante. El otro día vi una revista en la que tenían todos los discos comentados juntos. Alguien diría que no todos son buenos. Tampoco se trataba de eso. Era simplemente alguien intentando encontrar un enfoque desde el principio, desde la nada hasta lo más intenso. Si quieres oírlo, ahí está. Cuanto más lo necesites, más claro es. Hay tantas cosas que suceden y no quiero decírselo a la gente. Me gustaría que... bueno, simplemente se trata de rock’n’roll y, si quieres meterte en las letras, puedes, y si no quieres, pues lo que hay ahí no son más que unos chillidos.
¿Crees haber llegado a alguna forma de arte?
- No quiero ser pretencioso y llamarlo arte. Pero espero que lo que hago sea lo suficientemente puro, bueno y honesto, tanto en su concepción como en su expresión para ser...
¿Ayuda una nueva relación (con Laurie Anderson) a sentirte vivo?
- Bien, mírame. Me siento muy bien ahora y todos estos días. Pero nunca sabes. Pregúntame dentro de una semana. Ahora me parece como si hubiera entrado en una de esas 40 billones de galaxias que ha encontrado el telescopio Hubble. Así pienso. Soy un tío con suerte. Quiero decir, escribo sobre todo, en mi contra de alguna forma. ¿Cuántos secretos puedes guardar? Por otra parte, soy un escritor. La gente se olvida de eso. Las cosas se vuelven... Ni siquiera yo entiendo el proceso completamente. Pienso que tengo la suerte de -y no quiero sonar new age, pero no puedo evitarlo, es así- tener este talento y esta habilidad. Y, además, he aprendido a tratarlo con respeto, de sacarle el máximo partido.
¿Está el sonido depurado en Perfect Night Live In London?
- Tal vez. Pero ten en cuenta que es muy difícil hacer un buen trabajo a la hora de grabar un disco con electricidad. Si quieres conseguir ese ruido, tienes que hacerlo mientras la gente lo toca, mientras está ahí. Hoy he estado escuchando un disco que es lo más triste que se puede ser, algo de lo que ya no se escucha. Lo recomiendo: se trata de una colección de soul del sello Loma Records, y la canción, una de mis tres favoritas de todos los tiempos, es “Stay With Me” de Lorraine Ellison. No me gustaría sonar como un viejo que dice que antes la música era mejor que ahora. Después escucha “Heart Be Still” y tendrás un buen ejemplo de lo que es. Para mí, ésa es la inspiración. Intenta conseguir eso en un disco. Es lo más extraordinario que he escuchado. Pensaba llevarlo conmigo y cuando me preguntaran que escucho, que es lo que me motiva, ponerles la canción. Asombrosa.
¿Qué te pareció que The Velvet Underground entrase por fin en el Rock’n’Roll Hall Of Fame?
- Mejor tarde que nunca. Me sentí muy honrado. Es agradable estar incluido entre gente que son mis ídolos y, también, mis colegas. Lo único que siento es que Sterling Morrison no haya estado vivo para pasar por la experiencia. También quería señalar la ironía que hay en que les haya costado tanto tiempo aceptar al grupo. Espero que no les lleve tanto hacer lo propio conmigo.
¿Sientes la misma pasión que antes?
- Al igual que la generación previa a la nuestra, espero por lo menos que los músicos hagan cosas nuevas. ¿Por qué no? Lo hace la gente del jazz, la gente del blues. Fui a ver a B.B. King hace tres semanas en un pequeño club. La gente se pegaba por entrar. Y fue increíble, un auténtico maestro. Era sorprendente verlo tocar a través de un amplificador que cualquiera puede comprar. Estaba sentado allí, sintiendo temor y respeto. Tiene setenta años. Cantó cosas que nunca antes le había escuchado. Y otras que ha hecho dos millones de veces antes y parecía estar encantado. Así que, ¿qué debo temer?
¿Compartes que el rock es cosa de jóvenes?
- Eso es lo que dicen, para lo que nació el rock. Y yo digo: ‘Está bien, llamadlo la música de Lou Reed. Así me dejareis tocar. ¿O es que me vais a poner a pastar?’ Me hubiera gustado que la generación anterior, en lugar de ponerse a hacer las viejas canciones... Pero eso es lo que hicieron. Y ahora tienes esta generación, con gente que no son, ni quieren, sentirse nostálgicos, que tienen un planteamiento serio: quieren hacer rock. Puede que lo mío no le diga nada a gente de nueve años, pero nunca pretendí dirigirme a los de nueve años, sin ofender a nadie de esa edad que me pueda leer.
¿Y cómo se lo explicarías a alguien que aún lo duda?
- Puedes comprobarlo en mis canciones. No es simplemente un rollo que te suelto. Tengo unos discos, puedes escucharlos. ¿Es o no es cierto? Mira como empecé. Todo este tiempo, desde mi primer disco, me han dicho que tal o cual era la mejor canción que había compuesto y que desde ahí sólo me esperaba la caída en picado. Como con “Heroin”. ¡Gracias por lo que decís! ¿Pero cómo podéis saberlo? ¿Acaso componéis? ¿Cómo estáis tan seguros?
¿Cómo te enfrentas a la influencia que todos dicen que has tenido ya desde el primer momento?
- Si te digo la verdad, habitualmente no veo eso de la influencia. La gente me lo dice y yo les contesto que si ellos lo piensan así... Pero yo no me lo creo. Y desde luego, cuando la Velvet Underground existía, casi no vendimos ningún disco. Literalmente. Una cantidad ridícula. Todo esto llegó mucho más tarde y empezó a crecer hasta que, de repente, se convierte en algo intocable. Pero no era así al principio, ni después, ni siquiera en el medio de todo, al menos en lo que yo recuerdo. Tal vez fuera una idea que estaba flotando en el éter. No lo sé. No era algo que yo siguiera. ¿Yo una influencia? ¡Si sólo estoy tocando la guitarra! Aunque a decir verdad, lo encuentro muy, muy... me hace sentir bien. Y es halagador, si es así.
¿Te mantienes al día de lo que sucede en la música?
En una época en la que calificativos como “innovador” o “desafiante” han perdido sentido de tanto usarlos, siempre nos quedará Lou Reed para insuflar aire fresco a todos aquellos acólitos que le han venido siguiendo a lo largo de toda su carrera. Con The Raven, Reed nos ofrece un álbum que está a la altura de sus trabajos más innovadores.
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